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CUATRO AÑOS DE PRESENCIA IMPOTENTE DE LAS NACIONES UNIDAS EN KOSOVO

Traducción del serbio J.B. Publicado el 22 de junio de 2003

10 de junio de 1999 / 10 junio de 2003. Las cifras ilustran mejor que cualquier historia o descripción lo que representó y sigue representando la presencia de la así llamada “fuerza multinacional para la paz” en Kosovo y Metohija para las minorías no albanesas y en particular para los serbios: durante cuatro años se registraron oficialmente 6.391 ataques contra los serbios. Durante estas agresiones, 1.194 serbios fueron asesinados, 1.305 heridos y 1.138 secuestrados. En cuando a los secuestrados o desaparecidos se han llegado a conocer los siguientes datos: 155 fueron asesinados, 13 consiguieron escapar y 95 fueron liberados. El destino de 863 personas todavía no se conoce. Insistimos que aquí se trata de datos oficiales.



Con estas “cifras” la administración de las Naciones Unidas presenta el balance de su presencia en Kosovo y Metohija durante cuatro años. Este periodo debería haber sido suficiente para, por lo menos, empezar a cumplir las provisiones de la Resolución 1244 de la ONU que debería garantizar el regreso de los serbios, la seguridad, la libertad de movimiento, el respeto de las minorías, el derecho a la información y cultura, el establecimiento de instituciones permanentes y funcionales, etc. Sin embargo, nada de lo mencionado fue logrado y ni siquiera se empezaron a llevar a cabo los procesos que lo aseguraran. Todo lo contrario… El cuarto “aniversario” de la presencia de la UNMIK y KFOR quedó marcado por el brutal asesinato de una familia serbia en Obilić, a 15 kilómetros de Priština. Esto ocurrió delante de los ojos de la comunidad internacional, como en muchos otros casos parecidos. El resultado de la presencia de la comunidad internacional ha sido desastroso. La vida de 120.000 serbios que viven en esta provincia está convertida en un infierno, sus condiciones de vida son las de prisioneros – en cárceles al aire libre, así llamados “enclaves”, sin cualquier perspectiva de futuro, sin derecho a una vida digna, sin esperanzas de encontrar empleo. Nadie les ofrece ninguna propuesta de solución política a sus problemas, viven día y noche expuestos a la violencia de los terroristas albaneses. El “retorno” de los serbios que debería ser garantizado por la Resolución 1244 de la ONU no es más que una simple palabra. Las “3000 ó 4000 personas que volvieron a la provincia” mencionadas por el administrador de la ONU para Kosovo, Michael Steiner, es una auténtica ficción. Sólo 125 serbios volvieron, poniendo en peligro sus vidas. Volvieron donde para ellos es imposible vivir, o mejor dicho – sobrevivir. El número de serbios que sobreviven en Kosovo y Metohija es cada día más bajo. En Priština, que ya es una ciudad monoétnica albanesa, con una reconstrucción ilegal llevada a cabo con el dinero de la cooperación internacional, donde están las sedes de las oficinas centrales de UNMIK y hay cientos de pisos y casas alquilados a sus funcionarios, quedan menos de 100 serbios que viven como prisioneros dentro de un solo edifico. Antes de la llegada de la misión de las Naciones Unidas y la KFOR, en Priština vivían 20.700 serbios: un caso claro de “limpieza étnica” total. Los serbios no vuelven a sus hogares porque no se cumplen las condiciones mínimas para su retorno. Más de un 50% de los refugiados querrían volver, pero la pregunta es: ¿dónde volver? Sus casas y sus tierras están ocupadas por albaneses, no pueden ir a la escuela ni a la universidad, no pueden salir a hacer la compra ni ir al mercado, no pueden trabajar… en pocas palabras – no pueden vivir. Nebojša Petković, el presidente de la organización de refugiados serbios de Kosovo “Kućni prag” (“Umbral de casa”), presentó solicitudes a las embajadas de los EE.UU, Inglaterra, Alemania, Rusia e Italia pidiendo que se establezcan condiciones reales para el retorno de los refugiados serbios a Kosovo y Metohija. Hasta ahora no ha llegado ninguna respuesta de estas embajadas. Alrededor de 230.000 serbios llevan ya cuatro años obligados a vivir fuera de de las tierras donde nacieron. La palabra más importante para ellos es “povratak” – “retorno” a Kosovo. Pero la pregunta sigue siendo “¿dónde volver? En una atmósfera irreal, envuelta en bruma, que se podría calificar como “en ninguna parte”, encerrados en una sola calle, donde no hay rejas visibles, pero están allí y son más grandes que las de una cárcel. Sin embargo, aquí, “en ninguna parte”, en el “enclave” donde los serbios que han sobrevivido esperan con agonía una muerte lenta, se sigue viviendo y resistiendo, se aguarda el retorno de los demás, de un pueblo entero que con su historia estará para siempre vinculado a esta tierra. Al precio de la muerte, todo por volver y todo para esta tierra.

“Los serbios de Kosovo y Metohija deben decidir sobre su destino” – me dijo hace poco en una entrevista Milorad Trajković, el líder serbio del Movimiento nacional para Kosovo y Metohija – “no es Belgrado el que debe decidir por nosotros”. “Ahora Belgrado pide que los serbios kosovares decidamos por nosotros mismos, pero hasta ahora Belgrado ha tomado las decisiones por nosotros y tiene la misma culpa que la comunidad internacional. Nosotros debemos volver a encontrar nuestra autonomía en relación a tres entidades: a los albaneses, a la comunidad internacional y al gobierno de Belgrado que siempre nos ha estado utilizando como si fuéramos conejillos de indias en un laboratorio y hacía tratos a nuestra costa. Hoy día no se cumplen las condiciones mínimas para nuestra participación en las instituciones provisionales de la provincia, no se cumplen las condiciones de seguridad ni de participación democrática. Igual que antes, “multiétnico” no es más que una palabra.” Una de las señales positivas, frente a la impotencia e inercia de la misión de la ONU y de la comunidad internacional, ha sido la acción de los “carabineros” italianos pertenecientes a la Unidad especializada multinacional (Multinational Specialized Unit) que llevaron a cabo una de sus cotidianas y prácticamente desapercibidas hazañas hacia la población civil, con una actitud digna y justa en relación a todos, y especialmente a las minorías. El pasado 14 de junio, los “carabineros” terminaron una operación muy importante en el territorio de Kosovo, cuyos resultados han sido 5 detenidos y la confiscación de municiones: 21 pistolas, 2 AK 47, 2 fusiles de gran calibre y 1 ametralladora “Scorpio”. Desgraciadamente, sus acciones cotidianas e incansables a menudo no son suficientemente conocidas por la opinión pública.

Artículo escrito por: Maria Lina Veca Traducción del italiano: Montenero

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